Hoy abordaremos el segundo aspecto, el social.

El trasporte por barco permite el movimiento de un número elevado de toneladas de un punto a otro del globo.  Pues bien, a bordo de esos gigantes viven durante diez meses al año marineros, oficiales y el capitán. Personas que, durante este tiempo de viaje, están aisladas ya que el carguero no dispone ni de conexión telefónica, ni por supuesto internet.

La tripulación formada por aproximadamente 20 hombres, controla las 80.000 toneladas que estos cargueros contienen. Bajo el régimen de la bandera que has comprado, dependiendo del país a la que pertenezca, puedes contratar por ejemplo a Filipinos, que teniendo un sueldo de 300$, habla bien inglés.

Los marineros llaman a estos barcos, la prisión ya que están aislados del mundo, tienen jornadas de 75h a la semana y una media de seis minutos para comer.

El 60% de los accidentes en el transporte marítimo se producen por errores humanos, debido a la inexperiencia y al cansancio de la tripulación. Los otros factores determinantes son el mal tiempo y el mantenimiento deficiente de la embarcación.

Además de las personas que trabajan abordo, los habitantes de poblaciones próximas a los grandes puertos son afectadas. Hace diez años los científicos cayeron en la cuenta de que la quema de combustible que utilizan los barcos antiguos que todavía navegan, emiten unas 3500 ppmm de azufre que equivalen a las emisiones de 50 millones de coches. Estas partículas de azufre se introducen en los alveolos de los pulmones y producen asma y cáncer en las personas residentes en zonas próximas a los puertos. Además de la contaminación generada por los barcos, se suma la de los camiones que transportan los contenedores.

Se calcula que aproximadamente 60.000 personas mueren por el impacto marítimo en el mundo.

La OMI ha establecido normativas para la modernización de la flota, pero un barco tiene una vida útil de 30 años, ¿podemos esperar tanto tiempo?

Una vez el barco se deshecha, ¿dónde se desguaza? En Bangladesh, donde personas desesperadas por un empleo, despiezan los gigantes del mar sin protección contra el contacto o la inhalación de productos químicos perjudiciales para la salud.

¿Todavía estás dispuesto a seguir con la dinámica del consumismo descontrolado? A lo mejor te ayuda a dar el paso la parte tres de esta trilogía. Si te perdiste la parte I, aquí la tienes:

El precio real del transporte por barco. Parte I: Aspecto económico

www.freightened.com. La página web de la película.

SOSTENIBLÍZATE

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *