Este verano he tenido la oportunidad de pasar casi un mes en el pueblo, que desde siempre, ha sido destino de mis vacaciones veraniegas. No recordaba cuál era la sensación de desplazarte a todas partes en “bici”. Bañarte en el Mar Menor, con su agua tan “calentica” (que según la temperatura, puede llegar a dar un poco de repelús) y bañarte en el “mar mayor”.

No recuerdo cuando fué la primera vez que me bañe en las aguas del Mar Menor (más que nada, porque tenía unos cuantos meses) pero si que  han quedado grabados en mi memoria, los cientos de caballitos de mar que nadaban junto a nosotros. Tenía tres o cuatro años y había tortugas, caballitos de mar, peces de colores… lo que ahora mucha gente se empeña en denominar “charca”, entonces era un espacio natural inigualable.

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Ruta de los Molinos

Con el paso de los años, la inestimable ayuda del hombre y alguna riada mal gestionada, el Mar Menor fue perdiendo a tan maravillosos habitantes.

A pesar de la nula gestión por parte de las autoridades locales, desde distintas Fundaciones y estamentos locales (con ayuda de fondos europeos), están tratando de recuperar el esplendor que este Mar tenía. Por ejemplo, se han soltado caballitos de mar que han sido criados en cautividad. Se comenta que, por fin, después de más de veinte años, se va a proceder al dragado de la playa próxima al Parque Regional.

En 1998 las Salinas de San Pedro, junto con las Encañizadas (un paso natural del agua entre el Mar Menor y el Mar Mediterráneo) constituyen el Parque Regional, localizado en los municipios de San Pedro del Pinatar y San Javier.

Ruta de los molinos
Ruta de los molinos

También en 1994 fueron incluidas en la Lista de Humedales de Importacia Internacional (convenio RAMSAR) junto a la laguna del Mar Menor. Así mismo, en 1998 fué designada como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), por lo que quedó incorporada a la Red Natura 2000 de la Unión Europea.

Desde el Mar Menor puedes dar largos paseos por “el espigón” en cuyo inicio y final se encuentran sendos molinos, testigos de los cambios acaecidos en las últimas décadas y donde la brisa nunca descansa.

Una de mis rutas favoritas para ir al “mar mayor”(Mar Mediterráneo) es la de las salinas. Un camino atraviesa varias de estas pequeñas lagunas que a parte de la gran riqueza faunística y de vegetación, tienen el gran privilegio de albergar a los Flamencos. Estas aves de gran embergadura se vuelven especialmente bellas cuando al atardecer el sol resalta sus colores rosáceos. Este color en gran parte es debido a unas bacterias de las que se alimentan.

Podeís buscar más información en :

Salinas y arenalesde San Pedro

 

 

flamencos_001Al final del camino encontraras la Playa de la Torre derribada un espacio virgen, en el que podrás darte un baño rodeado de dunas.

Espero que este post sirva para darnos cuenta los maravillosos espacios naturales y enclaves tan especiales que tenemos a lo largo y ancho de nuestra geografía. Siendo un poco cuidadosos nuestros tataranietos podrán ser espectadores de ellos.

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